Un escritor vasco retrata el drama de Bolívar moribundo
Fuente Base: CiudadCCS
17/06/2014 08:06


Culturales

Todo llevará tu nombre es el título de la más reciente novela de Fermín Goñi, un español que se siente venezolano y que lo ha demostrado consagrando prácticamente toda su vida intelectual a dos grandes hombres de esta tierra: Francisco de Miranda y Simón Bolívar.


La obra, que pronto será publicada, cuenta la historia de los últimos 15 días de Bolívar, transcurre en Santa Marta y los personajes son, además del Libertador, los integrantes de su estado mayor, el doctor Alejandro Próspero Reverend, en total 10 o 12 personas que lo acompañaron en el trance de morir, a las que Goñi denomina “la familia”.

—¿Qué tanto de la novela es ficción y qué tanto es reconstrucción histórica?

—Es una reconstrucción histórica hecha con todas las fuentes originales a las que he podido acceder. Obviamente en los diálogos hay mucho de ficción, pero el entorno, las fechas, los personajes, lo que sucede es rigurosamente real. Como autor, lo he ordenado, le he dado forma de novela y le he añadido un toque personal. Es, al final, una novela de carácter histórico que tiene todo el rigor que he sido capaz de conseguir. Creo que es una novela que hace más humano al personaje Bolívar, quien en su fase final sigue siendo un desconocido.

—¿Cuál es la fuente fundamental de ese período?

—Muchos documentos, principalmente las cartas reunidas por el general Daniel Florencio O’Leary. Bolívar dictó tantísimas cartas a lo largo de su vida que leerlas todas es una tarea de años. Yo lo he hecho porque mi pasión por el Libertador no es nueva. Esos escritos ponen en evidencia el drama de un hombre que por fin asume que se está muriendo. Él había sido capaz en su vida de vencer todas las adversidades, pero con esta ya no va a poder. Bolívar siempre había sido un mal enfermo, no se había dejado aconsejar por los médicos, pero en esa ocasión tiene que hacerlo. El problema es que ya no tiene remedio. Reverend se da cuenta enseguida de que el mal es mortal y lo que trata de hacer es que la muerte sea lo menos dolorosa posible. Él trata a Bolívar con un cariño extremo porque se da cuenta de que no solo tiene esa terrible enfermedad, sino que es una persona herida emocionalmente porque en los últimos dos o tres años se ha llevado muchos desengaños.

Ciertos autores han señalado que Alejandro Próspero Reverend no fue un buen médico… algunos, incluso, ponen en duda que haya    sido médico ¿Su novela lo reivindica?

—Yo encontré un documento por el que se sabe que sí estudió Medicina y fue ayudante de uno de los médicos de Napoleón Bonaparte. Él hizo lo que estaba a su alcance, porque hay que ponerse en el contexto del año 1830: los remedios existentes no eran otros sino las plantas… Todavía no había llegado la química de las multinacionales. Le trató con lo que tuvo a mano y le dio todo el cariño que pudo.

—¿Cuál era la actitud de las otras personas de eso que usted llama “la familia” de Bolívar?

—Pues, se niegan a asumir la realidad, no quieren que pase lo que se sabe que va a pasar, hasta que no les queda otra opción que asumirlo.

—¿No es un poco fuerte para el lector una novela sobre alguien que agoniza?

—Lo que pasa es que la novela no se centra tanto en eso. Por supuesto que lo cuenta, pero en paralelo habla del asombro que genera el hecho de que una sola persona haya organizado una revolución en un continente tan grande como América. Allí es clave el personaje de Reverend porque es él quien trata de entender eso y, como ya no puede preguntarle a Bolívar, porque no está en condiciones de hablar tanto debido a su enfermedad, él se lo pregunta a sus generales, que son todos figuras de primer orden en la historia militar de América, y yo diría que del mundo. Por lo tanto, es una novela coral, no habla solo de la muerte sino el relato de cómo empezó aquella titánica obra y sobre cómo Bolívar se va apagando.

—¿Cómo era ese Bolívar desconocido de los últimos días?

—Alguien que se va consumiendo porque tiene ideas que ya no puede llevar a cabo. Sobre todo le atormenta la idea de que ya no haya más divisiones porque la guerra con los españoles ya se ha acabado, pero ahora los conflictos son internos. Eso es un punto de tragedia que tiene el relato.

—Mucho se ha dicho acerca de la supuesta enemistad entre Bolívar y Miranda, sobre todo después del episodio de La Guaira, conocido por la frase mirandina “¡bochinche, bochinche!”. Usted que ha sido un estudioso profundo de los dos personajes, ¿qué dice al respecto?

—Los hijos de Miranda (Leandro y Francisco) se unieron a Bolívar y hablaban magníficamente bien del Libertador. Y Bolívar les había dicho a ambos que tenía un gran aprecio por Miranda, que había sido un gran colombiano. En la novela manejo un dato que he descubierto en universidades de Estados Unidos: Leandro intentó estar con Bolívar en Santa Marta, pero no lo logró. Desde mi punto de vista, el episodio de La Guaira fue un pecado de juventud de Bolívar, el no distinguir quién era el enemigo verdadero. Además, ese momento hay que interpretarlo no con los ojos de 2014, sino con los de 1812, tomando en cuenta la falta de información, de comunicaciones de esa época. Claro que fue una desgracia para la América del Sur que ocurriera esa ruptura, porque si esos dos genios hubieran estado juntos, no podríamos imaginar todo lo bueno que habría pasado.

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Experto en libertadores

Fermín Goñi nació en Navarra en 1953, pero se considera vasco y venezolano al mismo tiempo. “Siempre he dicho que los venezolanos nacemos donde nos da la gana”, expresa. Goñi es experto tanto en Simón Bolívar como en Francisco de Miranda. Respecto a “el Precursor” escribió también una novela, Los sueños de un libertador, publicada en 2009.

—¿Cómo es que un español de este tiempo se ocupa de dos de los más grandes héroes venezolanos del siglo XIX que, además, lucharon contra España?

—A mí no me causa ningún problema que hayan luchado contra España. Si hubiese vivido en ese tiempo, hubiese sido un partidario absoluto de la independencia porque España representaba la usurpación del poder y el desgobierno absoluto. Los pueblos tienen derecho a ser libres. Me gustan estos dos personajes porque son dos de los cinco más importantes en la historia de la humanidad y porque me siento muy venezolano.

—El comandante Chávez puso al país a reflexionar sobre su historia, rescató la memoria de Bolívar y de todos los libertadores. Y él también murió por enfermedad y atormentado por una obra inconclusa. ¿Cómo ve usted ese paralelismo?

—Son dos caminos absolutamente paralelos. Igual que el Libertador, creo que Chávez pensó que podría superar la enfermedad solo con la voluntad. Ambos creyeron que podrían doblegar a la naturaleza y tenían muchos planes para los que necesitaban una segunda oportunidad. Tristemente eso a veces pasa  y a veces no.

CIUDAD CCS / CLODOVALDO HERNÁNDEZ


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