El arte de tejer, una herencia ancestral
Fuente Base: CiudadCCS
13/08/2014 04:08


Culturales

En el piso uno del Correo de Carmelitas, cada martes y jueves, se dicta, en el horario de 10:00 am a 12:00 m, así como de 3:00 pm a 5:00 pm, el taller El arte de tejer, una actividad manual y artesanal que heredamos de nuestros ancestros.



La facilitadora Rosa Ana Manrique señaló que tiene dos años impartiendo estos conocimientos. “La base es enseñar a todas aquellas mujeres, hombres, jóvenes y niños herramientas para su producción en el hogar o en la familia, con un valor agregado, porque los participantes sienten muchas satisfacciones personales, sociales y familiares”, reflexionó.

Beneficio terapéutico

Según explicó la profesora, el arte de hilar desde el punto social y psicológico le brinda a la persona armonía, le da la oportunidad de ir a su parte interna y proyectar toda la creatividad que está en su mente.

Por otra parte, resaltó que con el tejido las posibilidades de hacer prendas de vestir y lencería, así como obras de arte, son infinitas. Por ejemplo, se pueden realizar tapices, caminos de mesa, chales, gorros, medias, sudaderas, entre otras piezas.

“En los años 60 era obligatorio, en las escuelas públicas y en las escuelas de monjas, los trabajos manuales. Después, en los años 70 y 80, todo cambió”, dijo Manrique.

Agregó que con este taller se abrió una ventana artesanal a las caraqueñas y caraqueños, quienes en su vida no habían visto un telar vertical, horizontal y rectangular. “De ahí el éxito de este taller”, manifestó.

Sus inicios en la tejeduría textil lo hizo en los talleres de extensión de la Universidad de Los Andes (ULA). “De allí me viene esa herencia, ese conocimiento ancestral”, comentó la profesora, quien tiene como asistentes a Elsa Henríquez y a Inés Martínez, quienes fueron sus alumnas.

Una de las participantes de la jornada, Nancy Escalona, docente jubilada de San Martín, narró su experiencia: “Con este trabajo manual he adquirido independencia. Ahora tengo mayor concentración en lo que hago, así como buena memoria. Al principio me trasladé a cuando era pequeña porque mi abuela y mi mamá eran tejedoras”.

Por su parte, Violeta de Salazar, trabajadora jubilada también y quien vive en El Valle, resaltó que como integrante del Club de Abuelos Paraíso Soñado se motivó a hacer el taller y multiplicarlo.

“Yo misma me hice mi telar porque uno va agarrando ideas y las pone en práctica. El ejercicio de entrelazar los hilos me ha mejorado las articulaciones de las manos. Además me hace olvidar las preocupaciones”, manifestó Salazar.

Esta programación la organiza la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital, con la intención de brindarle a las comunidades herramientas artesanales que les permitan tener un oficio y gozar de una actividad que proporciona entretenimiento.


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