Alejandro Colina exaltó con su obra a los pueblos originarios
Fuente Base: AVN
23/10/2014 03:10


Culturales

El 23 de octubre de 1976 falleció el escultor e investigador Alejandro Colina, reconocido por esculpir con sus manos la magia y la complejidad de los pueblos indígenas de Venezuela.


 

Su deseo de retratar la cultura de las comunidades indígenas, así como las leyendas relacionadas con la existencia de dioses, entre ellos la diosa indígena María Lionza, partió de la necesidad de mostrar la belleza y la historia de los pueblos originarios venezolanos, historia que durante muchos años fue excluida por representantes del capitalismo y la industria cultural en el mundo.

A partir de esa premisa, el escultor venezolano, refiere el escritor Carlos Colina, su nieto, en su libro Alejandro Colina: el escultor radical, plasmó su obra desde una estatuaria figurativa y conmemorativa "que no sólo celebra la gloria de los vencedores, sino sobre todo la dignidad y el heroísmo de los otrora vencidos".

"Alejandro Colina fue un sujeto impreciso, de difícil citación —uno de los hombres a quien el escritor Aquiles Nazoa— le gustaba llamar pueblo y hablaba de sus poderes creadores. Hemos de admitir que los primeros que reconocieron la trascendencia de Alejandro Colina fueron los sectores populares, quienes se aproximaron a sus estatuas y, en muchos casos, le ofrecieron veneración. Aquí encontramos un profundo sentido mágico religioso, y la capacidad del artista para interpretar la memoria colectiva", agrega el autor.

Su acercamiento con el arte comenzó a los 13 años de edad cuando ingresó a la Escuela de Bellas Artes y luego en la Escuela de Artes y Oficios de Caracas. 

La inmensa pasión hacia los pueblos indígenas lo llevó a abandonar Caracas y trasladarse a La Guajira, estado Zulia, donde convivió durante ocho años con diferentes comunidades indígenas. Durante ese tiempo, Colina desarrolló una labor de investigación de la cual aún se conservan apuntes sobre las experiencias que desarrolló en este tiempo. 

Perseguido por la dictadura de Gómez

En 1933, cuando el artista participaba en la construcción del Monumento a San Juan Bautista, una estructura de más de 19 metros de altura que una vez lista sería entregada al Estado venezolano para celebrar el aniversario de la ciudad San Juan de los Morros, en el estado Guárico, Colina es encerrado en prisión por orden del entonces dictador Juan Vicente Gómez, quien rechazó sus ideales políticos de izquierda.

Es por ello que Colina es recluido durante tres años en el Castillo Libertador, en Puerto Cabello, estado Carabobo —uno de los lugares que junto a la Cárcel de la Rotunda, en Caracas, sirvieron de prisión para todo aquel que se opusiera a la dictadura— donde el artista fue sometido a múltiples torturas que le hicieron perder la razón.

Luego del encierro y tras finalizar una etapa de recuperación en el Hospital Psiquiátrico de Caracas, donde tuvo como compañero al también creador Armando Reverón, Colina dio inicio al proyecto "La ciencia y la psiquiatría", un grupo de bustos y un mural en los que el artista retrata a los pacientes cuyos trastornos le causaron mayor impacto.

Entre las obras más destacadas de este creador figuran estatuas realizadas al Cacique Caricuao, Tiuna, Manaure y Yaracuy, así como un busto que realizó en honor a la negra Matea, quien cuidó y vio crecer al libertador Simón Bolívar. 

La última obra de Colina fue el Cacique Chacao, cuyo torso quedó incompleto y aún se exhibe en el municipio del mismo nombre, en Caracas.


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