LORENA ALMARZA Tristán hizo del feminismo una revolución
Fuente Base: ciudad caracas
07/04/2016 05:04


Culturales

FLORA LA LIBERTARIA “Tengo casi todo el mundo en contra mía. A los hombres, porque exijo la emancipación de la mujer, a los propietarios, porque exijo la emancipación de los asalariados”.


BELLA ES LA QUE LUCHA

Aunque nació en París, dicen que los soles del Perú doraban su frente. Flora tenía una hermosa cabellera de bucles de caída romántica, caminaba altiva y sus ojos, a veces, desbordaban orgullo, otras, nostalgia. Pero lo más hermoso de Flora fue su espíritu libertario, y la capacidad de tomar su historia, sus cicatrices y sus anhelos, como mujer y trabajadora, para luchar por un mundo distinto.

Vivió la abundancia y en breve la pobreza. Padeció la discriminación de ser considerada “hija natural”. Debió trabajar como obrera desde muy joven y tras el matrimonio padeció la violencia doméstica y sexual cotidianamente. El mayor agravante, una sociedad que lejos de protegerla, la sentenció como mujer indigna.

Afortunadamente hay espíritus indomables, y sin duda, Flora logró forjar el suyo en medio de las dificultades y la exclusión. El deseo de ser libre y de labrarse un destino realmente distinto, la llevó a convertirse en la voz de la clase obrera y de la mujer. A través de la escritura, y en base a su experiencia de vida, comenzó a indagar y testimoniar sobre los contrastes y antagonismos económicos, raciales, sociales, religiosos y de género, existentes en la realidad.

PRIMEROS AÑOS

Flora Célestine Thérèse Tristán Moscoso nació el 7 de abril de 1803, en plena época napoleónica. Su padre Mariano de Tristán, coronel de los dragones del rey de España, de origen peruano, se había establecido en España desde joven y pertenecía a una noble y rica familia de Arequipa. Su madre, Teresa Laisney, era francesa y su familia había emigrado a España. Ambos se conocieron en Bilbao y se casaron en una ceremonia privada.

Durante sus primeros años, Flora vivió rodeada de lujo en una hermosa casa en París. Don Mariano además de su pensión por antiguo coronel, recibía una renta de su tío, arzobispo de Granada. Todas las noches su padre le contaba las historias más grandiosas del Perú. Sin embargo, la muerte del padre cambió la situación, la cual se agudizó con la invasión de Napoleón a España en 1808, al decretar la incautación de los bienes de los españoles residentes en Francia. Flora y su madre, embarazada para el momento, caen en la ruina y sin derecho a la pensión familiar, pues el matrimonio entre Mariano y Teresa no tuvo las formas legales para considerarlas herederas.

De Vaugirard, madre e hija se mudaron a un barrio pobrísimo, la calle del Gato que Pesca, donde “(…) gentes de mala vida se amontonaban en sucuchos miserables. Olían las paredes a vino agrio y a mugre (…)”.

AMISTAD CON BOLÍVAR

En los días en que el joven Simón Bolívar pretendió a María Teresa del Toro comenzó a frecuentar a la familia Tristán Laisney en su casa en Vaugirard. Vínculo que retomó en su segundo y último viaje a Europa, después de la muerte de María Teresa.

Mariano fue a buscarle en un lugar donde se había echado a morir tras la pena de la pérdida de su mujer. Teresa también lo acompañó en su duelo y en esas terribles horas de llanto.

Flora conocía estas historias y solía leer las cartas entre sus padres y Bolívar. Contará incluso que Bolívar asistió a una cena con sus padres, en la cual estaban invitados políticos, senadores, generales y el obispo, y cuando se habló de Napoleón, se levantó y dijo: “Bonaparte ha traicionado la causa de la libertad, aspira la tiranía, violando los derechos del pueblo”. Recordemos que en su viaje había presenciado la “coronación de Napoleón” y ya había hecho su juramento en el Monte Sacro. En 1839, publicó Selección de Cartas, como homenaje a Bolívar.

DOBLEMENTE OPRIMIDA

Desde muy jovencita, se empleó como obrera colorista en una pequeña imprenta regentada por André Chazal. Allí trabajó largas horas por una ínfima retribución. Chazal se obsesionó con la joven y comenzó a abordarla, así que en breve, instigada por su madre, se casó. Con el matrimonio llegaron días aterradores, pues además del trabajo doméstico, continuó en el taller largas horas, pero ahora sin paga. Fueron tres años de maltrato y abuso sexual por parte de su marido, hasta que un día decidió huir, pues el divorcio no estaba permitido y no podía siquiera obtener la custodia de los hijos.

Retomó su nombre de soltera y se empleó en distintos lugares para poder pagar un techo donde dormir y comer. Trabajó como doméstica para una familia inglesa y aprendió el idioma. En Londres, conoció de cerca el movimiento pujante de trabajadores e inició el estudio de la obra de Mary Wollstonecraft, quien escribió a favor del derecho de las mujeres a la educación y a la igualdad. Estos planteamientos prendieron en el alma inquieta de Flora, quien fue acumulando documentos y experiencias en pro de la emancipación femenina.

DE PARÍS A PERÚ 

Regresó a París con una disposición distinta. Al cabo de un tiempo decidió viajar a Perú para conocer a la familia Tristán y obtener los derechos que le correspondían. El día que cumplió 30 años se embarcó en el Mexicano. En Perú fue recibida por su tío Pío, quien a pesar de recibirla aparentemente con afecto no le reconoció sus derechos: “Vine a buscar un lugar legítimo en el seno de una familia y de una nación… Pero tras ocho meses de ser tratada como una extraña en la casa de mis tíos era evidente que no había ganado ningún estatus dentro de mi familia paterna”. En su viaje también descubrió un país que recientemente se independizaba, pero en el que estaban vivos los antagonismos económicos, sociales y culturales más crudos. Todo lo que veía y sentía lo fue registrando en un diario.

REGRESO A PARÍS

Reiniciaron los desencuentros con Chazal, quien continuó al acecho. Flora incluso fue baleada por Chazal, quien resultó detenido y encarcelado. Al fin se aprobó su separación. Así que paradójicamente, esa bala, que casi la mata, la libró de su opresor.

Luego de esto se dedicó de lleno a formarse y a escribir como vía de lucha. Publicó un folleto dedicado sobre el derecho de la mujer al divorcio y luego, el ensayo “De la necesidad de dar buena acogida a las mujeres extranjeras”, a través del cual planteó la necesidad de fundar una sociedad que defendiera a las mujeres del egoísmo de los hombres. A su vez, publicó, con las memorias de su viaje a Perú Peregrinaciones de un paria, donde retrató las distintas manifestaciones de exclusión social de la sociedad de Arequipa. El libro fue muy exitoso y se hizo una segunda edición el mismo año.

Se puso en contacto con Charles Fourier, pensador socialista francés, padre del cooperativismo y promotor de los derechos de la mujer, y se incorporó activamente a grupos de mujeres activistas por los derechos. A través de diversos debates planteó que la liberación de la mujer solo sería posible si se transforma por completo la sociedad. De modo que hombres y mujeres debían luchar juntos contra la explotación.

EN LONDRES

Con el objetivo de a entrevistar activistas políticos, obreros y obreras textiles se fue a Londres. Visitó fábricas y barrios obreros para conocer la situación laboral y de vida de los trabajadores. Se reunió incluso con prostitutas, y vestida de hombre se coló en el parlamento. En Londres se relacionó con Pauline Roland, maestra, periodista, feminista, quien era seguidora de las ideas de Saint-Simon. De esta experiencia publicó Paseos por Londres, en el cual desnudó la realidad de la revolución industrial.

LA UNIÓN OBRERA

Cada viaje fue un nuevo espacio de aprendizaje y lucha para Flora, los cuales la comprometían cada vez más con la causa libertaria. En 1843 publicó Unión Obrera, donde expuso las condiciones laborales y sociales del proletariado, y planteó la creación de una internacional obrera, a través de la cual, con dignidad y justicia, se reivindicaran los derechos de la clase obrera. A su vez, en esta importante obra, planteó la necesidad del respeto a la mujer, su derecho a la educación y a la profesionalización. Con su ideario y libro en mano, recorrió toda Francia alentando a obreros y obreras a unirse para alcanzar sus derechos. Incluso promovió concursos para la creación de un himno de los trabajadores.

TRAS NOTAS DE PIANO

El 14 de noviembre de 1844, a los 41 años, murió en Burdeos, en pleno recital del pianista Franz Liszt. Sobre Flora, André Breton escribió: “Quizá no haya destino femenino que deje en el firmamento del espíritu una estela a la vez tan larga y tan luminosa como la de Flora Tristán”.

Su ataúd fue cargado por obreros y en su tumba escribieron: “A la memoria de Flora Tristán, autora de la Unión Obrera, de los trabajadores reconocidos. Libertad, Igualdad, Fraternidad, Solidaridad”.

Aline, la única sobreviviente de sus hijos, se casó años más tardes con Clovis Gauguin, periodista antimonárquico. Ambos serán los padres del pintor Paul Gauguin.


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