Tulio Hernández: Un profesor a la deriva o “con mi sabio no te metas”
Fuente Base: aporrea
28/04/2017 11:04


Nacionales

En una entrevista hecha por el diario El Nacional, en ocasión al bautizo de su libro Una nación a la deriva, el sociólogo y profesor Tulio Hernández afirma: “Siempre es mejor el diálogo que una matanza”. Cuatro meses después, el honorabilísimo profesor hace un perturbante llamado a través de las redes sociales: “Si cada venezolano demócrata neutraliza a un miembro del Plan Zamora están militarmente derrotados. Se vale hasta materos”.


Sus palabras nos dan la sensación de una persona fuera de sus cabales o a la deriva, como titula su libro. Pero no. En estas dos posturas se resume un experimento de ataque psicológico al que ha estado sometida la sociedad venezolana en las últimas dos décadas, en donde grupos e individuos de la vida política juegan a alternar, en un abrir y cerrar de ojos, una cara para la “paz” y otra para azuzar el terror, como si se tratase de cambiarse de ropa o de peinado.

Cuando oímos al jefe del Vaticano apoyando el diálogo y la paz pero vemos a la jerarquía de la Iglesia en Venezuela llamando a la confrontación entre hermanos; cuando vemos a los líderes de la oposición llamando a manifestar pacíficamente mientras otros de manera simultánea arman escuadrones para quemar el país; cuando vemos al presidente Juan Manuel Santos -flamante Premio Nobel de La Paz-  llamando al entendimiento pacífico de los venezolanos y luego al narco expresidente Uribe mandando a matarnos entre sí; cuando vemos que la ONU señala que pasamos todos los exámenes en materia de derechos humanos pero de forma inmediata Luis Almagro, a la cabeza de la OEA, pide una intervención en Venezuela con la excusa de que esos mismos derechos se están violando, pareciera que formamos parte del objetivo de un psicópata bipolar, cual Gollum debatiéndose en una pena constante por “el Anillo”, es decir por el poder.

Cuando leemos en esa misma entrevista al profesor Hernández decir que “Hay que jugar a tres bandas. Por un lado el diálogo, por otro la protesta diaria –no necesariamente grande– y por otro la presión internacional. Nadie sabe cómo será el final. Si se da una rebelión serena, tiene que ser con estos tres factores”; nos damos cuenta de que, según su lógica, ya se perdió una de las tres patas que, según el análisis, sostenía la posibilidad de “una rebelión serena”. Es decir damos por hecho que al negarse el diálogo entramos en una etapa que amerita sangre.

No debemos olvidar en todo momento que estamos hablando de un especialista de la comunicación, de un profesor de la UCV y de la UCAB que ha sido invitado a impartir conferencias sobre la supuesta “dictadura en Venezuela” en universidades de España.

Con una acerado lenguaje seudoacadémico, Don Tulio teje un discurso elaborado para los mass media mundiales en el que se avalan los golpes de estado gringos que llevan al poder a los nuevos gorilas del siglo XXI, para instaurar un nuevo orden en Latinoamérica, con los nuevos Videlas y Pinochetes, ya no gorilas militares sino gorilas empresarios corruptos tipo Temer y Macri, quienes entregan sus naciones a las transnacionales.

Pero además hablamos de un sociólogo que sabe el daño psicológico que estas prácticas de manipulación mediática generan en el pueblo venezolano y sabe perfectamente del peligro que representa propagar en una sociedad el odio entre hermanos.

El “profesor” Hernández es un académico que sabe que la madre de todas las bombas psicológicas se ha lanzado sobre Venezuela desde el mismo momento en que Hugo Chávez llegó al poder y que se ha arreciado aún más bajo el mandato del presidente Nicolás Maduro.

Estamos hablando de un hombre que sabe perfectamente el poder disuasivo de las redes sociales y que, con premeditación, incita a arrojar “materos” desde los edificios a los ciudadanos que piensan distinto a él, en un llamado que se hizo realidad y cobró la vida de una señora que había salido a hacer sus compras cotidianas, pero que inmediatamente pasó a engrosar el parte de guerra que premeditadamente utilizan los “líderes” de la oposición para justificar el intervencionismo extranjero en nuestro país.

Hablamos de alguien que sabe del poder que tiene un mensaje y conoce la mella que puede dejar en la mente de un individuo una mentira mil veces repetidas o la incitación al ataque del otro.

Hablamos de una persona que ha participado de lleno en la escritura del libreto para que los empresarios y comerciantes acaparen alimentos y medicinas, suban los precios o evadan impuestos, pero se culpe al gobierno. Nos referimos a un “intelectual” que sabe que hay un puñado de mercenarios como Loren Saleh que fueron entrenados para llenar de terror el país y causar muertes violentas para adosarlas inmediatamente a los supuestos “colectivos” que acompañan al “régimen”.

El odio inoculado por este triste personaje tardará años en desparecer y sin embargo de seguro saldrá un puñado de disociadores como él a gritar: “con mi sabio no te metas”.

Empolvados personajes que como él llevan años sembrando el odio en las aulas de clases venezolanas y que saldrán en esta “escuela del mundo al revés” que es hoy Venezuela a defender a un hombre que incita al homicidio fratricida.

Lo más patético de este honorable señor de los claustros es que después de que lo contrataron para engrosar el batallón de los intelectuales fascistas en empresas financieras, ahora lo desechan sus mismos amos del valle para guardar “las formas y las buenas costumbres” de esa empresa. Ellos ya le juzgaron y lo sentenciaron, así como se juzga a un soldado mercenario que se pasó de la raya, vaya usted con su conciencia.

Todavía “profesor”, como dicen los católicos, se puede arrepentir de sus pecados. Para la paz nunca es tarde.

 


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