181 familias obtienen alimentos del campo
Fuente Base: ciudad caracas
23/10/2017 01:10


Nacionales

El colectivo La Alpargata Solidaria se organiza desde hace dos años para, entre otros fines, romper con las cadenas especulativas


Solidaridad, trabajo en equipo, compañerismo, entre otros, son los valores que caracterizan la jornada número 24 desarrollada en los espacios de Tiuna El Fuerte, en El Valle, donde 181 familias de la Gran Caracas decidieron generar una solución que les permitiera enfrentar la especulación y el acaparamiento de los alimentos.

El nombre de la organización rememora lo popular venezolano, pero también expresa la disposición al trabajo que cada uno posee para que el proyecto se mantenga y sea ejemplo para el resto de la población: La Alpargata Solidaria.

Son un conjunto de familias asociadas por un fin común de intercambio solidario de bienes, servicios, conocimientos y trabajo, para la búsqueda de soluciones a los principales problemas, con especial énfasis en la obtención y acceso a los alimentos.

Los alpargateros, como se hacen llamar, inician su faena con la compra, cargamento y traslado de aproximadamente cuatro toneladas de rubros vegetales una vez al mes desde la ciudad de Barquisimeto, gracias a la intermediación de Cecosesola, una asociación de mil 300 productores del campo asentados en Lara.

Al llegar a los espacios facilitados por el Colectivo Tiuna El Fuerte, el camión es descargado y se activa una segunda fase de distribución equitativa de los productos que deviene en sacos de entre 19 y 23 kilos de alimentos para cada familia.

La labor requiere esfuerzo, pero a diferencia de lo que sucedería en un establecimiento comercial, allí las manos trabajan para un bien individual y al mismo tiempo colectivo.

“Hacemos las labores que las cadenas de distribución especulativas aprovechan para encarecer los productos. Es decir, compramos directamente al productor, vamos hasta el lugar a buscar los productos, sacamos nuestra guía de movilización, hacemos todo el trabajo administrativo, y luego aquí realizamos la distribución. Aquí no hay empleados que arreglen la comida, somos los mismos alpargateros los que hacemos todo el trabajo”, contó Óscar Vásquez, miembro del colectivo.

Grupos de alrededor 10 personas se encargan, acompañados de música y en un ambiente de cordialidad y encuentro amistoso, de pesar y contar las papas, batatas, yuca, remolacha, zanahorias, apio, naranjas, mandarina, aguacate, cambur, pimentón, ajoporro, cebollín y ají dulce, que forman parte del consumo número 24.

Inicios del proyecto solidario

Vásquez rememoró el origen del grupo: “A partir de unos talleres de comunalidad dictados en el Ateneo Popular de Los Chaguaramos, surgió la necesidad de pensar qué cosas se podían proponer para establecer estrategias que permitieran tener alternativas al modo de vida capitalista y a las relaciones de consumo planteadas en el mercado”.

Agregó que de allí cuajó mucho más rápido la idea de un consumo solidario organizado colectivamente y comprando rubros directamente a productores o a cooperativas de productores que podían hacer que los precios fueran más baratos y eliminar los procesos de intermediación en los comercios.

“Después de meses de trabajo, de idas y venidas, y muchas dudas –expresó el alpargatero– determinamos que un camión de 4 toneladas era capaz de abastecer de rubros vegetales a 181 familias por un mes”.

En la dinámica de trabajo, y para darle una mayor funcionalidad a las labores, se organizaron en pequeños grupos llamados nudos, los cuales agrupan a familias de distintos sectores de Caracas.

“Eso facilita el encuentro y la toma de decisiones. Cada jornada a su vez, las denominamos consumo. Cada nudo tiene la responsabilidad de organizar un consumo de forma rotativa”, detalló.

Dos tipos de asambleas -políticas y operativas- dan pie a las formas de gestionar de este grupo que tiene entre sus propósitos la visibilización de los procesos de producción de los alimentos, basados en el hecho de que los sistemas comerciales capitalistas en su afán de acumulación de riquezas apoyan una barrera, representada por el supermercado, entre el consumidor y el agricultor.

El accionar de La Alpargata responde a una lógica de comunalidad, a pesar de no ser una comuna territorializada, indicó Vásquez, al tiempo que añadió que aunque no están anclados a un territorio, sus relaciones son comunales. “La lógica asamblearia, las decisiones por consenso colectivo o por votación, el hecho de que no establecemos cargos permanentes ni liderazgos trascendentes, responde a una lógica de convivencia asamblearia y comunal”.

Para el desarrollo de cada consumo, se establecen comisiones que están abocadas a la distribución de los rubros, la atención de los infantes que asisten en compañía de sus padres, a la preparación de los alimentos que requieren para una jornada que se extiende hasta finalizar la tarde con la limpieza y recolocación de los materiales.

Proyección y crecimiento

Al fortalecimiento de la organización, se suma entre los intereses del grupo el impulso de otros ejes de formación y la producción local.

Destacan entre sus logros importantes alianzas hechas con organizaciones como Pueblo a Pueblo, y la Fundación Alexis Vive, además de la ya consolidada asociación con Cecosesola.

Sistematizar en manuales la experiencia de La Alpargata Solidaria es uno de los retos por concretar.


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